domingo, 26 de febrero de 2012

Historia para dormir

El suelo del Paraíso está hecho de nubes, por eso sólo los de corazón puro pueden quedarse en el cielo: si tu alma pesa demasiado, las nubes no te sostienen. Los pecados hacen pesar al alma, da igual si son de obra, palabra o pensamiento. Hay pensamientos que ofenden a Jesús y hacen que la Virgen y los Santos lloren lágrimas de sangre.
Nacemos ya en pecado, tal es la naturaleza humana; pero el Buen Dios, Nuestro Señor, piadoso con los niños, les da una oportunidad de limpiarse de la suciedad de sus padres con el santísimo sacramento del Bautismo. Pero después, no hay agua bendita que valga, y los pecados deben ser lavados con sangre y fuego.
Pero el Buen Pastor, en su infinito amor hacia sus hijos predilectos, los únicos creados a su imagen y semejanza, deseoso de no hacernos sufrir en la otra vida por las faltas cometidas sin consciencia, nos envía al nacer un angelito guardián que nos previene contra las faltas al Señor y nos acompaña toda la vida.
Es nuestro mejor amigo, pues respeta el dictado de Dios y nos aconseja con su sabiduría. Cuando no consigue evitar que pequemos, llora sobre nosotros lágrimas de sal y fuego que no nos deja dormir, y la única forma de calmar su dolor es mediante la confesión y los actos de constricción. Por eso debes confesarte siempre, porque no querrás que tu mejor amigo sufra, ¿verdad? Porque aunque creas que no cometes ninguna falta, la naturaleza humana es perversa y dada a pecar.
Cuando morimos, los demonios, hijos de Satán, vienen a por nuestra alma, para arrastrarla al Infierno, pero nuestro angelito nos abraza fuerte y con sus alitas nos lleva al Paraíso. Si nuestras alma pesa demasiado, vuela muy lento y los demonios llegan y pronto nos llevan delante de su amo y señor, Lúcifer, mientras que a nuestro angelito lo devoran delante de nosotros y nos obligan a comer con ellos.
Si no, él nos lleva al Cielo, delante de los Santos y los Arcángeles y nos posa en las nubes. Si nuestras almas son puras, allí quedamos y hay gran regocijo entre todos; pero, si se nos olvidó expiar algún pecado, caemos por entre las nubes y los hijos del Demonio nos pillan al vuelo y nos llevan al Infierno, mientras arriba, los Santos y Arcángeles arrancan pluma a pluma las alas de nuestro ángel guardián y luego la piel de su cara y luego los dientes de su boca y luego las uñas de sus manos y todo eso lo hacen mientras no dejan de llorar y gritar y lo transforman en un diablo y lo lanzan al Infierno para que nos torture hasta el día del Juicio Final.

Un regreso y algunas palabras.

Antes de volver con los cuentos, relatos, ficciones; algunas palabras sobre mi vida real:
- Siento haber tardado tanto en volver a escribir.
- A veces es bueno el mirar en viejos cuadernos. Sobretodo si eres una persona tan poco organizada como yo. Encuentras cosas interesantes:
- el momento en el que una amistad empieza a fortalecerse;
- el tesoro que conservas de alguien que creíste amigo tuyo: una hoja seca que te regaló, sentados en un césped de otoño;
- el corazón ligero de tus años inocentes, aunque casi siempre lo acompaña una tristeza cálida que te inunda el corazón y el estómago; y,
- las ganas de escribir.
Don't Kill the Chicken vuelve para dejaros con "El ojo en blanco".