miércoles, 18 de febrero de 2015

44 Bestias asesinadas: III

No noto la realidad.
Miedo de hundirme y caer en la espiral del miedo de hundirme en la espiral del miedo de hundirme en la espiral del miedo de hundirme en la espiral de tristeza y lágrimas y las ganas de gritar que crecen en espiral hacia el cielo lejano que rueda en ciclos infinitos a escalas infinitas constelaciones girando en el cielo lejano quebrado como estrellas quebradas como la luz quebrada como el silencio quebrado como el sonido de quebrarse un corazón quebrado por el miedo y la tristeza y el silencio hundiendo garras cada vez más hondo cada vez más hondo cada vez más hondo girando cada vez más hondo en una espiral que sube o que baja que hunde o arranca mis lágrimas que hunde o arranca mi silencio lleno de otros silencios de otras distancias de cada recuerdo y toda inocencia toda mirada inocente que se apaga como una estrella gira en el infinito como una estrella se pierde en el vacío como una estrella se apaga en el vacío.

lunes, 9 de febrero de 2015

Cuatro retratos de Isabela y un epílogo

I

Isabela mira hacia el cielo nocturno y ve una estrella apagarse. Se da cuenta de lo estúpida que es al enamorarse de sombras y esperar respuestas en la brisa.
(Isabela está triste)

II

Todo el murmullo de las olas se calla en un estallido de silencio, que pronto muere ahogado por el flujo de sangre que acude a ruborizarla.
(Isabela está enfadada)

III

El viento se levanta y un huracán ruge en la distancia. Las nubes ocultan las estrellas mientras cabalgan hacia el horizonte. Ella se da la vuelta y de espaldas al mar observa la ciudad brotar de las entrañas de la tierra.
(Isabela sonríe)

IV

Asfalto, acero, granito; cristales altísimos, mucho ruido y más silencios. El cielo encapotado no descubre ninguna estrella, pero revela muchas miserias.
(Isabela desaparece)

{...}

La noche engulle la ciudad. El cielo se desata. Ninguna estrella vuelve a brillar.